Vector X – Luis Antonio Vidal @vidal_38


A los diputados federales por Morena ya les debió quedar claro: la austeridad pregonada por AMLO va en serio.

Se acabaron los moches y las grandes partidas para viajes al extranjero. Deben ellos poner el ejemplo, incluso legislar para acabar con tanto privilegio.

Muchos ya gozaron de esa dolce vita. Ahora les toca a la izquierda triunfadora convertir en realidad el discurso de la austeridad, la racionalidad en el ejercicio de los recursos públicos en generosa solidaridad con el sufrido pueblo.

Pero antes, se sirvieron a cuerpo de reyes y reinas.

Ejemplos sobran.

A Candelario Pérez, aún diputado federal y hoy senador suplente por Morena, se le conoce por su habilidad para el manejo del fondo de moches otorgados en el palacio de San Lázaro.

Bajó recursos a varios municipios con cuyos alcaldes generaba acuerdos inconfesables.

En las elecciones pasadas se convirtió en entusiasta promotor de los candidatos de Morena y cuando AMLO hablaba en los mítines de acabar con los moches, más de uno volteaba hacia donde Candelario presenciaba el evento.

No importa, lo caído, caído.

Otro caso, el de doña Nelly Vargas, hoy legisladora local electa por Morena.

Como diputada federal por Convergencia llevó la honrosa representación de la “más alta tribuna del país” con todos los gastos pagados.

Apenas a un mes de haber asumido el cargo en 2012, Vargas ya andaba en París en octubre. La Cámara de Diputados desembolsó 82 mil pesos por su boleto de avión en clase Ejecutiva (muy merecida)  y además le asignó 14 mil pesos en efectivo por concepto de viáticos.

Luego viajó a Medellín, Colombia, y en 2015 a Londres con boletos de avión pagados por el Congreso por la cantidad de 123 mil 736 pesos. Ah, y para sus gastos solo 31 mil pesitos.

Por aquellos años también se hablaba de racionalidad legislativa, pero en los hechos, los diputados de todos los partidos recibían lujos al por mayor.

Hoy, la bandera de la austeridad la vuelven a ondear con singular entusiasmo y dicen que hasta con fervoroso patriotismo.

¿Les creemos oootra vez?


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